Sunday, October 22, 2006















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http://groups.msn.com/ProyectoECIS

Por varios acontecimiento en vida me involucre en el tema, modestia aparte, estuve en 22 de los 24 departamentos y pocos viajes como el que relataré, me fascinó y ayudo mucho a tomar decisiones en mi vida, voy a obviar lo referente a flora, fauna, la hermandad blanca, Alcir, etc. pues deseo que ustedes (el grupo que prepara la expedición) experimenten el viaje, particularmente pienso que el Paititi no es material, quiero relatar la experiencia a mi manera no soy escritor, solo hablare con los dedos… Hace algunos años dejándome llevar por un no se qué interior, que me decía: Si no lo haces tu ¿quién lo hará?, si no es ahora ¿cuándo? aprovechando un viaje de estudios a Tambopata y retornando a Cuzco decidí apoyar a mi compañero de la maestría de Ecoturismo el incomprendido Carlos Vásquez (ramayang@hotmail.com ) que a partir de un sueño decidió realizar su Tesis: La ruta del Paititi,(ojo, solo ruta) fue el primero en sacar el titulo de MgSc en la promoción …meses atrás ya habíamos charlado sobre el tema, hasta ese momento no pensaba involucrarme tanto, tenia toda la información, toda, pero perteneciendo a un grupo aficionado a los contactos con entes exobiológicos e investigador de lo paranormal, sumado a ello mi interés por la etnografía, decidí hacerlo, vía mail contactamos con una agencia en de viajes de la comunidad nativa de la etnia Harakmbut de Shintuya, e hicimos el presupuesto, particularmente estaba con los bolsillos agujereados pues en Tambopata se encargaron de exprimirme, y sólo lo acompañaría hasta Paucartambo (Cuzco), pero no fue así…



Entonces decidimos ahorrar al máximo y partimos una tarde de diciembre desde un paradero de camiones de carga, entre cajas de cerveza de frutas y señoras con polleras, primero a San Jerónimo donde subieron algunas personas mas, luego ya de noche emprendimos el viaje hasta Shintuya... para no aburrirlos no detallare los pormenores, las acciones mas resaltantes del viaje en calidad de carga fueron: sacaron el toldo del camión lo cual me sorprendió, pues argumentaron que el polvo se metía y bla bla, hasta ese momento pensé que el viaje seria de "bajada" es decir de Cuzco (3200 msnm) hasta la selva, pero no contaba que se debía subir a casi 4000 metros (en el abra 3 cruces o cruz blanca, no lo recuerdo) para luego descender a la exuberante selva tropical, esa noche fue una de las mas frías de mi vida (la otra fue cuando dormí en otro camión en el desierto de Atacama) pues no lleve casaca, gracias al creador entre la carga estaba una señora con 21 polleras y una abrigadora chompa de lana de alpaca, como es de suponer termine prácticamente durmiendo abrazado de ella, y claro mi compañero del otro costado, una de las llantas se pinchó antes de un túnel, aun mas frío, proseguimos el viaje y bueno cuando quería orinar tuve que vaciar mi botella de Agua mineral Socosani, para hacerlo allí, finalmente termine dormido, hasta que un gran chorro de agua me despertó.... era una catarata que por las lluvias había incrementado su caudal y como estaba al lado de la carretera, sumado a esto el camión despapado... splash!!! Fue un efectivo despertador...

El paisaje de selva alta me hizo olvidar el evento anterior, claro, para poder verlo, tenia que subir sobre la carga... Pasamos Kosñipata, Pillcopata donde almorzamos tarwi (el orden no lo recuerdo) Atalaya, y cuando cesaron las curvas (selva baja) y luego de cruzar con el camión dos ríos, llegamos a Shintuya después de casi 24 horas, ( como de Lima a Chachapoyas con pinchada incluida) Shintuya es una comunidad de la Etnia Haramkbut, a la que pertenecía el representante de la agencia de Viaje (Mateo),donde cabe mencionar que el alcoholismo es el principal problema (esto es tema para otra Tesis), los primeros tres días fueron de trabajo de campo, aprendí a decir te quiero en Haramkbut (omea`te), hicimos entrevistas entre ellas con el Párroco (decía que él en 25 años no había publicado un libro sobre la zona, sin embargo, pseudos investigadores viajeros y aventureros están algunos días y publican libros gordos...quizás una indirecta??) que nos fue bastante útil, nos contactaron con un guía, hijo de un Matshigenga o Machigenga y una Haramkbut (después descubrimos q era un alcohólico, pero solapa) para enrumbar a Pusharo, cerca al Mecanto o puertas de Paititi (olvide mencionar que el objetivo de la Tesis no era llegar a Paititi, sino, hacer "la Ruta”...espero se entienda) el día anterior a la partida visitamos la poza de baños termales que esta cruzando el Río Madre de Dios frente a Shintuya, cercana a una collpa de Guacamayos, me pareció extraño ver una zona termal en la selva... pero bueno estábamos a los pies de la cordillera de Pantiacolla y el Perú esta lleno de zonas termales, aún en selva.

Partimos muy temprano con nuestro guía (ojo que mentimos a todos diciendo que iríamos a Amarakaeri...pues la gente es bastante hermética cuando nombras la palabra Paititi, el guía fue nuestro cómplice...) enrumbados luego de alquilar a Pedro (nativo y capitán de la embarcación) un peke peke, rio (Palotoa) arriba... luego de horas de navegación, cuando llegamos al puesto del INRENA, Carlos se dio cuenta que olvido el permiso del INRENA (pues entraamos a la zona intangible del Parque Nacional del Manu), entonces, solo quedaba convencer al encargado... que para variar estaba ebrio... no fue tarea difícil, pero lo peor se vino luego de otras tantas horas de navegación cuando llegamos a la comunidad Matshigenga Palotoa Teparo, donde pasamos la noche y realice una planificada y accidentada sesión de Ayahuasca (ya saben para esto y para ir a Pusharo se debe estar preparado.. al menos dos semanas sin alcohol, sexo, drogas, comidas condimentadas, etc.) por que ese día sin darme cuenta tome masato, bueno la sesión es única y personal. En la comunidad nos volvieron a exigir el permiso del INRENA, y al ver q no lo teníamos, se realizó una asamblea comunal para decidir nuestro destino (mismo La Joya del Nilo)... finalmente nos pidieron 300 soles, como advertirán estábamos misios así que solo quedo dejarles casi todos los víveres...

Al día siguiente, ya era otro, pues "la Ayahuasca" me aperturó la mente y me saco los paradigmas... (es otra historia) partimos en el peke peke, y avanzamos hasta que el río lo permitió pues mas arriba es imposible navegar (le llaman tanganear, cuando te ayudas con un palo para avanzar por el río)por la geografía de la zona y después de un naufragio frustrado y sacar el agua del bote, decidimos continuar a pie, debo mencionar que esos días nuestro alimento se basaba en caldo de pescado (boquichico, muy muy espinoso), yuca plátano, y lo que la naturaleza brindaba. La caminata se inicio desde una simpática playa al medio día, según el guía, caminaríamos por la selva bordeando el río una tres horas y regresábamos por la noche hasta donde llego el bote... pero no fue así, caminamos y caminamos, cruzando zonas espesas donde a veces tenias q rampar para avanzar, cruzamos ríos y riachuelos, (esta demás decir que ningún repelente funciona) como la semana pasada en Tambopata, miles de insectos nuevos, miles de árboles nuevos y que decir de las aves, tenia que poner la cámara dentro de dos o tres bolsas para garantizar la impermeabilidad, al cruzar los ríos donde a veces no pisabas fondo.. y prácticamente lo cruzabas en diagonal hasta agarrar la raíz de algún árbol que permitía sujetarse y poder subir a tierra...finalmente, lo que sospeche desde un principio se materializó, nos agarro la noche y el guía parecía medio perdido y era que estaba borracho…tenia una botella de cañazo escondida...pero eso no fue lo peor... pues cuando decidimos acampar, nuestro guía manifestó que el no tenia la carpa entre su carga.. Tampoco Carlos, menos yo, -¿¿qué hacemos??

En plena selva lluviosa dentro de la zona intangible de Parque Nacional del Manu..Sin carpa, (aquí se pone en practica esos cursos de supervivencia que bajas por Internet)… improvisamos una...no se como llamarla... con unos troncos en “Y” y hojas gigantes como techo y suelo, lo desesperante era que en esa zona no había madera seca para leña pues en época de lluvia (llovía a cantaros y a diario) no existe madera seca y como el lector puede entender, (conocí el hambre) en selva lluviosa o pluvisilva hace frío por la noche, mas aun cuando estas mojado, y encima, sin leña, así que nos turnamos por la noche para buscar hojas secas de tal manera que se podía mantener el fuego a mi me toco desde las 12 a las 3 am, recuerdo que mientras dormía los sonidos eran indescriptibles y en el estado de vigilia se convierte en un melodía uniforme, luego me desperté "algo" del tamaño de una empanada paso caminando por mi cara, nunca quise saber que fue. Al amanecer y aún húmedos, (lleven algo para los hongos) manifestamos nuestra incomodidad al guía, y le encomendamos que explore y halle la zona de Pusharo (por q el decía que estaba cerca) sin ánimos, y remotas esperanzas, mientras lo esperábamos, las fuerzas nos abandonaban Carlos quería tirar la toalla…Entre el verdor uniforme de la selva. Acompañamos al guía hasta la orilla del Río y vimos como desaparecía y aparecía cruzando el río... hasta q pudo sujetarse de una raíz, en ancho del río era similar a "la Av. Javier Prado" a la altura del museo de la nación, esperamos aprox. 15 minutos, mirando entre la maleza, hasta que un silbido del guía al otro lado del río nos decía q algo había hallado, dejamos las cosas, y cruzamos el río, debo decir que fue bastante trabajoso cruzarlo finalmente terminamos como "300 metros" río abajo, pues fue imposible cruzar en línea recta, avanzamos hasta donde nos esperaba el guía y nos llevo por la espesura de la selva, nos topamos con un gran armadillo o quirquincho, que tranquilamente caminaba mientras nos miraba sin temor y luego de eso, ante nuestros ojos apareció una gran pared de piedra con extrañas figuras labradas, habíamos llegado a Pusharo... ya se imaginan la emoción, el sentimiento interior…que experimentamos, en silencio observamos cerca de dos horas grafico por grafico, haciendo hipótesis miles, pero bueno ese tema lo obviaré, ya con el espíritu mas tranquilo, debido a nuestro presupuesto y a la falta de víveres decidimos regresar a Palotoa Teparo, antes, mientras recogíamos nuestras cosas se sumo a esto el ataque de avispas, pues nuestras mochilas tenían un color llamativo..el retorno amerita otras tantas líneas similares …puede parecer un relato superficial, por el hecho de contratar un guía nativo…entre otras cosas, pero lo que uno lleva dentro y experimenta, es de uno mismo. Hay mucho por investigar, la historia de Paititi es algo que nunca se va a terminar de escribir, no en esta dimensión.

Ch. Riveros
(San Ramón, Enero 2006)
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